Cuatro muertes he tenido
pude ver el atardecer
por cuánto es mi destino
para cuanto he vivido

infortunio al amanecer
fui postrado, confinado en mi lecho
porque fue tan amargo el desvarío
que dejó una marca en mi corazón

añoré renovar mil amores
le atino a los decires con relevos
y hoy proscrito es el perdón asueto
que dejó otra marca en mi corazón

¿y quién entiende de mis desvelos
y del rocío de mi respaldo
y de aquel sueño interrumpido
que dejó otra marca en mi corazón

donde advierten las letras
que me niego a linear
quién recuenta de un pasado infesto
que dejó otra marca en mi corazón?

anhelo ¡oh Dios mi destino!
terminar con este suspiro
cambiar a la cama de lino
y descansar, es solo eso
solo eso y nada más. -Stillzar