Ya en mi boca es tu aliento
como prosa del sotavento,
de los umbrales socavados
con el salitre de tu hervor

y como cachorro extiendo
los paladares en tu muro,
y tu talla yo la exploro
en los versos de barlovento

han entrado las estrellas
con tu llave bien pulida,
con el tic toc de los tacones
que pretenden tus mil amores

no fue en vano navegar
en la proa dispuesto,
muchas gracias por abrigar
mi desmayo despierto

este silencio curvo
ha sido oportuno,
y desganchas por los poros
tus calientes sin mi aviso,

no canceles el ajeno
el tiempo que se acaba,
quédate aquí echada
hasta otra alborada

en tus flancos bien sujeto
a las once y veintidós,
y requiebras mis paneles
a las cuatro y dieciséis

no reservas nada
mi querida Milena
mi alegría se robusta
con tu fuerte llamarada.

Gracias
Stillzar