Hidalguías- Dos Años


Los relicarios del alma salvan las partículas somníferas apaciguando las acrobacias del amor y en el intento de cuidar esta alineación la suspicacia lo lleva a la devastación de las éticas, felizmente subordinado entre las paredes que se contraen haciéndolo repetir su nombre:  una, dos y tres veces tres; para abolir la inclemencia del recuerdo de sus ojos que se le meten en el corazón.