Si Supiera


Que amor ondulado, se fue sin que el supiera; que amor ondulado, y este clima lo altera.

Esperó mucho para decirle que fue sus quimeras, esperó mucho para decirle que fue quien quisiera.

Y ahora que la busca suspira su nombre, y ahora que la busca su ausencia lo hierve.

Que mucha ilusión tenía entre el corazón y el alma, que mucha ilusión tenía en cada vez que la veía.

Cuanto furor lo aterra, la nostalgia es su uniforme; cuanto furor lo aterra, por “un si acaso” la puede ver.

Si supiera, solo si supiera; solo eso, eso y nada más; sí supiera, solo si supiera; que los cielos supieron llorar. – – Stillzar Flames

Inolvidablemente


Ten gentileza viento del norte, que este amor sigue agreste, también le pido a las huestes, que cierren los ojos de muerte.

Si no les vale la esperanza, que se fijen en las runas, porque el tiempo no espera y se le agotan las tristezas.

Que aun los sueños le gritan:  una, dos y tres veces tres, y en el mar de suspiros reman las ilusiones del ayer.

Princesa:

Que se apiade el beso del cielo y que se recueste en sus labios, que se abra el firmamento y la consuele con su abrazo.

Que la Venus lo galope con el Pegaso de los astros, y quel Dios de los amores le cumpla los deseos.

Inolvidablemente. –Stillzar Flames

Vigilia


Suspiro con volver a nacer en el vendaval de su placer, para quel fin de la muerte se apresure inminente.

Apurar mi partida pretendo de estos años a otros nuevos, para acabar con la espera de la ilusión que me acecha.

O es etérea mi vida y el nirvana me castiga, o un engaño de la sonrisa de sus ojos de primavera.

Si la quimera de un viajero es detenerse en el tiempo, ¿qué dimensión glaseada es la que deleita mi alma?

Y siempre estaré perdido en el éxtasis de su aura, y también estaré perdido en los aires de su flama.

Pido al cielo que ejercite la promesa de los sueños, y que mi corazón no claudique la esperanza del amor.

Que se funda un firmamento con el carmín de sus besos, y seré como los astros en la vigilia de sus labios.

Stillzar Flames

Hidalguías- Dos Años


Los relicarios del alma salvan las partículas somníferas apaciguando las acrobacias del amor y en el intento de cuidar esta alineación la suspicacia lo lleva a la devastación de las éticas, felizmente subordinado entre las paredes que se contraen haciéndolo repetir su nombre:  una, dos y tres veces tres; para abolir la inclemencia del recuerdo de sus ojos que se le meten en el corazón.