Cuán insondable es el seno de la inmortalidad en su innato firmamento quien se tiene entendida, que sin juicio se anunció en virtud del infinito para darle letras al inmerecido versado sin erudición, para decir y adorar su eternidad. –Stillzar Flames
Si Supieras
Que amor ondulado, te fuiste sin que yo supiera, que amor ondulado, y este clima me altera.
Esperé mucho para decirte que fuiste mis quimeras, esperé mucho para decirte que fui quien tu quisieras.
Y ahora que te busco suspiro tu nombre, y ahora que te busco tu ausencia me hierve.
Que mucha ilusión tenía entre el corazón y el alma, que mucha ilusión tenía en cada vez que te veía.
Cuanto furor me aterra, la nostalgia es mi uniforme; cuanto furor me aterra, por “un si acaso” te puedo ver.
Si supieras, solo si supieras; solo eso, eso y nada más; sí supieras, solo si supieras; que los cielos supieron llorar.
Stillzar Flames
Si Supiera
Que amor ondulado, se fue sin que el supiera; que amor ondulado, y este clima lo altera.
Esperó mucho para decirle que fue sus quimeras, esperó mucho para decirle que fue quien quisiera.
Y ahora que la busca suspira su nombre, y ahora que la busca su ausencia lo hierve.
Que mucha ilusión tenía entre el corazón y el alma, que mucha ilusión tenía en cada vez que la veía.
Cuanto furor lo aterra, la nostalgia es su uniforme; cuanto furor lo aterra, por “un si acaso” la puede ver.
Si supiera, solo si supiera; solo eso, eso y nada más; sí supiera, solo si supiera; que los cielos supieron llorar. – – Stillzar Flames
Inolvidablemente
Ten gentileza viento del norte, que este amor sigue agreste, también le pido a las huestes, que cierren los ojos de muerte.
Si no les vale la esperanza, que se fijen en las runas, porque el tiempo no espera y se le agotan las tristezas.
Que aun los sueños le gritan: una, dos y tres veces tres, y en el mar de suspiros reman las ilusiones del ayer.
Princesa:
Que se apiade el beso del cielo y que se recueste en sus labios, que se abra el firmamento y la consuele con su abrazo.
Que la Venus lo galope con el Pegaso de los astros, y quel Dios de los amores le cumpla los deseos.
Inolvidablemente. –Stillzar Flames
Vigilia
Suspiro con volver a nacer en el vendaval de su placer, para quel fin de la muerte se apresure inminente.
Apurar mi partida pretendo de estos años a otros nuevos, para acabar con la espera de la ilusión que me acecha.
O es etérea mi vida y el nirvana me castiga, o un engaño de la sonrisa de sus ojos de primavera.
Si la quimera de un viajero es detenerse en el tiempo, ¿qué dimensión glaseada es la que deleita mi alma?
Y siempre estaré perdido en el éxtasis de su aura, y también estaré perdido en los aires de su flama.
Pido al cielo que ejercite la promesa de los sueños, y que mi corazón no claudique la esperanza del amor.
Que se funda un firmamento con el carmín de sus besos, y seré como los astros en la vigilia de sus labios.
Stillzar Flames
Mundos Paralelos
Sus ojos crean mundos paralelos para disfrutar lo que no se puede en este, donde vivimos en cada uno de ellos alternando los anhelos del corazón. –Stillzar Flames
sDt 96- Ingenios
El contraste de los ingenios devela las intenciones de la revelación cuando el discernimiento considera las agudezas de su manifestación. –Stillzar Flames
Fascinación- Dos Años
… “¡pórtate bien!”, … Guardó silencio para rendir homenaje a su andromérica belleza, entendiendo que lo utilizaron para declamar lo que llevan dentro de los corazones: pues que ella era la flor y parecía yerba todo lo demás.
Serenatas- Dos Años
“E iré apresurado cabalgando en las ráfagas del tiempo para salvar sus esperanzas en el ensueño que ambos tuvimos, entonces se detendrá el universo a ver cómo se mueve el infinito en la profundidad de este amor eterno. –Stillzar Flames”
Hidalguías- Dos Años
Los relicarios del alma salvan las partículas somníferas apaciguando las acrobacias del amor y en el intento de cuidar esta alineación la suspicacia lo lleva a la devastación de las éticas, felizmente subordinado entre las paredes que se contraen haciéndolo repetir su nombre: una, dos y tres veces tres; para abolir la inclemencia del recuerdo de sus ojos que se le meten en el corazón.