Mi corazón abierto
y con solo una entrada,
pasa con el pestillo
quien conoce la cruzada,
porque aún con la rutina
no amarga la tristeza,
es ajenjo surrealista
la batalla del bien amar

Separado por costumbres
recrea los mil posibles,
ya no espera que toquen
pero si que entren:
la honra y el deseo
la entrega y el amor,
yo no quiero un milagro
pero si, el Don de Dios.

Se diafana lo oscuro
vivo en aquel tumulto
de lo que desvelo solo
en el pico de la noche,
el ceñido aleteo
de una sinfonía errante,
yo fraguo que no la veo
y le suman al solfeo.

No fue ningún destello
de mañana avanzado,
paseó por el desierto
me arrancó los fragmentos,
hizo la bonanza
de los mares abiertos,
también visitó mi pecho
y abrazó mi lamento.

Aunque nadie lo entienda:  vi la lluvia caer, como el principio es como hoy, será como siempre porque Tu, eres mi Dios.

Stillzar