Si pudiera dibujar haría
una cocina que yo recuerdo,
sí, era de nueve por un lado
y quizás de once por el otro
algo así creo, más o menos;
la ventana abierta al fondo
que daba a casa de abuelo,
atrancarla si hay mucho viento
“pa” que no se apague el fuego,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

Yo evoco el color añil
una sola hoja que abrir,
frente al patio caía el grano
no faltaba para el gallo,
tampoco el pollo “de por allí”
el que se atrevía a subir ,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

Corría “pal” tamarindo
que en la guardarraya creció,
entre ramas recostado
esperaba la corriente y el sol,
y así mismo corriendo
era el mejor de los veranos,
que hoy si ningún esfuerzo
revela el valle de mis sueños,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

De la entrada y la salida
no hay tropiezos para ver,
y al final a la derecha
me quitaba la sal siempre,
y que una vez en carcajada
del techo del rancho salté,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

El tiempo no me quitó los recuerdos
““Bertito…””
““ten cuidao por hay””
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
El tiempo es un espacio detenido
para los que aman como Dios ha querido.
“nos vemo horita”

Stillzar