Solo fue un argumento
quitar del fuego al cielo,
añadir un color añil
al paraíso que me fui,
aunque deseo que se enrede
otra vez mi sudor infringe,
en canciones subordinadas
de los lares que me delatan.

Porque cada día fue nuevo
en el vaso atesorado,
no quedo nada pendiente
del nirvana complaciente,
con risueños emolientes
se inundó el “yo” de mi ser,
quién sabe porque viví
en estas letras sin fin.

He conservado el piso
para aplacar las vueltas,
que me llevan a destinos
y me suelta en isletas,
pequeñas como un oasis
complejas como un bosque,
así corteja la psiquis
al bufón que me inquiere.

Adiós a mis collados
los que solo fueron mimos,
de aquella dulce infamia
que mi sencillez gozaba,
porque en vano esperé
de su pudor inocente,
ahora que no hay emir
quien se acordará de ti.

El letargo me castiga
restaurando mis lisonjas,
con las notas me incrimina
el aprecio refulgente,
con un corazón de agua
profundo y transparente,
clandestino cuando ama
en la virtud indulgente.

Stillzar