Invitado de regiones
queriendo subir al Santo,
dirigido por los puentes
tomados de otro mando,
mi Señor lo quiso así
y no vi lo que pisaba,
fue el asueto de un fin
el que nunca imaginaba.

No fue yagua en trineo
porque el hedor transité,
no hubo deslizadero
pero todo bajo mi pie,
y parece un atropello
pues sobre la piedra marché,
donde paseaba solo
yo no sé lo que enjugué.

Es la vereda de rocas
que desnudo me esforcé,
allende en las entradas
porque la salida marqué,
fue antes de los nudos
que la sandalia me quité,
y aguante como un gaucho
en este mundo de papel.

Stillzar

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