El triunfo de uno jamás a significado la derrota de otro. Porque el triunfo no se detiene, sino que se dirige al bien común de todos. Es el espectro de todos asimilado en “solo uno”, que desplaza a requerimiento del contrario: el conocimiento de las edades, rompiendo las barreras del tiempo, del buen hacer y del bien querer. Y este último “el contrario” irremediablemente se vuelve parte de ese todo en este esfuerzo, siendo eventualmente, el triunfador. Así estamos todos unidos en la cadena de la vida. Es una simbiosis. Así que esfuérzate por amar, aún a tu peor enemigo; o debo decir “tu mejor enemigo”. -Stillzar Flames

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