Señor


Debo recordarla en el drama de los pétalos cuando nazcan, porque la ausencia me invita cuando se abraza en mi alma.

Pudiera verla en el teatro de una luna besando el sol, o con la vigilia al acecho cuando se tiñe el corazón.

Y en los escenarios de los rocíos sobre la floresta del paraíso, o quizás este indómito amor se coma el hálito de mi aliento.

Señor:  Quién fuera abogado, quien lo fuera; porque es la pasión que me altera, quien fuera abogado, quien lo fuera; porque no quiero dejarla de amar.

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