Mar onixeado no habrás de balar porque eres la ausencia del cristal, baño refulgente de obscuridad aunque el albor te puede atravesar.

Despierta en las laderas del horizonte recobra las muertes para embalsamar, porque la vida no te pertenece ya que eres la afrenta de la bondad.

Ciega entenebreces donde no debes estar agachada para que no te puedan encontrar y tu sombra como quiera te habrá de anunciar porque en tú soberbia aún este no es el final.

Jazmín, blancura, lino, será el fin de la maldad porque de Dios el manantial nos acaba de bajar, ahora que te han visto no puedes prevaricar porque hoy serás la ausente de la eternidad.