Tu jazmín fue el sándalo
que embriago mi tornasol,
y el viñedo sonrojo
en mis entrañas sin sol,
es que ya no hay conversión
la estrella se apagó,
es solo un sueño que viajó
pero cual camino tomó.

Paseaba por el norte
nunca hubo algún porqué,
flotaban en una nube
los rayos que no alcance,
solo registros de que te amé
con la estación de los fulgores,
y más allá del recuerdo lloré
como aquel niño que nunca fue.

Hoy, errando por el sur
todo se vistió de tul,
en la costa de Timbuktú
mercadearon mi salud,
siempre quise y lo intenté
pero nunca lo disfruté,
unir al gremio más allá
con las mieles de tu panal.

Sí al oriente yo me inclino
es que mi alma yo deslizo,
quien diría que yo soy fijo
presto hacia el Dios Vivo,
nadie es dueño de esta fila
extraviado a esta usanza,
por los bienes me convino
andar solo en silencio .

Al occidente de salida
sigo amando sin medida,
aunque baje esa mecha
que anuncia despedidas,
pues Morfeo se me rueda
y me cambia la pericia,
no te digo “hasta mañana”
yo prefiero “hasta horita”.

Stillzar

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