Ay del radio incoherente
anegado en la injuria,
del alimento es ultraje
y desdicha de la malta,
porque los sabores se visten
en las ondas alejadas,
por el impostor agregado
el ajenjo se han comido.

Ya no hay para quemar
en la pira del sacrificio,
y a donde puedo remar
sin hallarme aquel esbirro,
el Cegador ha llegado
para añadir un legado,
cegar en el campo muerto
para dejar el fundamento.

El cielo se ha sentado
hacía los Pies del Maestro,
con Alas de Mariposa
en la voluntad me toca,
las aguas me resacaron
porque todo ha bordado,
la puntada y la ortiga
el deseo, el bien y paz.

Es revivir a mi amigo
en aquellos bramidos míos,
sin aplausos ni los desvíos
sin ajuares del mutismo,
solo el dulce encanto
del brío de un susurro,
y que chispe el sustento
de estos, angelitos míos.

Stillzar