Las brazas de Tu Voluntad


Mientras en el iris ardía
todo el querer de las aguas,
del vecino vi la flama
como una llamarada,
manantiales en mis leñas
iban por la enramada,
filtrando en la pestaña
las brasas de Tu Voluntad.

La fatiga ha llegado
peleando solariego,
los antieres ya dejaron
el puerto que encallaba
en la habitual esclusa
del vil arte de la bondad,
nada se compara, nada
las brasas de Tu Voluntad.

En mi pecho los ayeres
los ancestros del azufre,
y las furias sin raíces
parásitos de los bienes,
ahora todo es cenizas
ahora ya no tengo prisas,
se ha muerto la reliquia
porque fraguas en mi sala
las brasas de Tu Voluntad.

Stillzar

La sonrisa de Len


Si pudiera dibujar haría
una cocina que yo recuerdo,
sí, era de nueve por un lado
y quizás de once por el otro
algo así creo, más o menos;
la ventana abierta al fondo
que daba a casa de abuelo,
atrancarla si hay mucho viento
“pa” que no se apague el fuego,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

Yo evoco el color añil
una sola hoja que abrir,
frente al patio caía el grano
no faltaba para el gallo,
tampoco el pollo “de por allí”
el que se atrevía a subir ,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

Corría “pal” tamarindo
que en la guardarraya creció,
entre ramas recostado
esperaba la corriente y el sol,
y así mismo corriendo
era el mejor de los veranos,
que hoy si ningún esfuerzo
revela el valle de mis sueños,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

De la entrada y la salida
no hay tropiezos para ver,
y al final a la derecha
me quitaba la sal siempre,
y que una vez en carcajada
del techo del rancho salté,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

El tiempo no me quitó los recuerdos
““Bertito…””
““ten cuidao por hay””
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
El tiempo es un espacio detenido
para los que aman como Dios ha querido.
“nos vemo horita”

Stillzar

¡espera…!, dime la rosa


Cayó un pétalo
en mi mejilla derecha
no supe que flor
solo bajó y nada más,
rodó hasta el suelo
como aquella lágrima
la de aquel otoño
que nunca imaginé jamás.

Luego resbaló otra
ni siquiera sé porque,
y como una caricia
llovió deslizándose,
sin ninguna pregunta
continuó el desfile,
todo se hizo alfombra
y no puedo comprender.

Cubrió mi rostro
cubrió mis hombros
cubrió mis brazos
cubrió mi pecho
y quien me habla
y quien me llama
y quien me recuerda
y quien me explica.

¿en dónde estoy?
todo está en silencio
y solo un perfume
se atora en mi cuello
¿porque oscurece?
¿no ven que es de mañana?
la noche no es ahora
¡espera…!, dime la rosa

Stillzar