Mientras en el iris ardía
todo el querer de las aguas,
del vecino vi la flama
como una llamarada,
manantiales en mis leñas
iban por la enramada,
filtrando en la pestaña
las brasas de Tu Voluntad.

La fatiga ha llegado
peleando solariego,
los antieres ya dejaron
el puerto que encallaba
en la habitual esclusa
del vil arte de la bondad,
nada se compara, nada
las brasas de Tu Voluntad.

En mi pecho los ayeres
los ancestros del azufre,
y las furias sin raíces
parásitos de los bienes,
ahora todo es cenizas
ahora ya no tengo prisas,
se ha muerto la reliquia
porque fraguas en mi sala
las brasas de Tu Voluntad.

Stillzar