Viajaba un soñador de cuentos
escribiendo en las estaciones,
fue un hidalgo al descubierto
con las intenciones de amante,
de flancos en el perenne deseo
y el creer la ilusión del anhelo,
de encender la vela exhalando
y poder apagarla delirando.

Así camina el susodicho
el que arrullaba las costumbres,
de animar como el flamenco
los obituarios y el remanente,
que el anuncio no se pegue
al recibo de los vaivenes,
sin espacios entre cada una
a donde se fue la balanza.

Quien vio que el arcoíris besaba
disipando el rocío del agua,
fue una verdad carente de cuido
que hoy desaparece con el ruido,
de raíces de licor ajeno
servidos por el caído,
no discuto retar el infierno
porque Dios siempre ha sido.

No fui náufrago del desatino
soy legado Del Bien Vestido,
el azulejo de todos mis hijos
los que siempre yo he querido,
son virtuales de la pasión
de la realidad que describo,
no voy a olvidar un recuerdo
que llegó con un cumplido.

Stillzar