Fue forjada en los albores
del silencio infinito,
remachada en las edades
del indecible y los tiempos,
con dos filos pendientes
recreados con el vidrio,
con el aplomo noble
y el florete del camino.

No da tregua a las heridas
ni labios injuriosos,
inclinando a las hazañas
que tuercen los oficios,
es la esgrima llamativa
y los cinceles son testigos,
porque ya nadie se acuerda
de los mellizos alcanzados.

Quien fuera el propietario
de la dama asegurado,
afirmaos en el cabo
de las paces con el dueño,
para blandir en los vientos
a cualquiera de los puntos,
o acabarás desgarrado
por la reversa del acervo.

Alejado del pirata
que presume en las aguas,
tampoco soy bucanero
marino de océanos,
el acero no me asiste
como el corsario lo pide,
y el levantar cualquier espada
Gloria a Dios y Alabanza.

Stillzar

Advertisements