Bendito sueño el que vivía cuando mi princesa yo veía, fue mejor que la aventura y es un aire de esperanza.
Bendito sueño el que vivía porque su sonrisa me invitaba, era amada en la mañana y las auroras me envidiaban.
Las estrellas parpadearon desde sus ojos almendrados y sus olas se tragaban las arenas de mis playas.
Bendito sueño el que vivía, con sus labios en almíbar a los míos complacía y entre ansias se comían.
Bendito sueño el que vivía cuando sus abrazos sentía, por la tarde aparecían y por la noche se querían.
Nunca supe si sabía del bendito sueño que vivía, y quien sabe si me cuenta el bendito sueño que tenía.–Stillzar Flames