¿Habrá algo mejor que pensar?


Santos de vetustos días hay poder en la pesquisa, entendiendo los haberes que por costumbre apetecen.

Quizás fue una visión en la maca de mi razón, y he dormido los ensueños en el edén de sus ojos,

carente al mundo soluto el albor de la pasión, es la aurora que instiga el querer de mi corazón.

Porque no es un espacio vacío henchido de manipulación, es la epígrafe del boleto, del viaje de mi querido amor.

¿Quién le enseño a añadir pesares y ocultar tan bien el cielo con caudales?  ¿porque cargar las estaciones a tan hermosa forma de amar?

Solo entiende mi pecho:  el juicio de su felicidad.  Solo entiende su pecho:  ¿habrá algo mejor que pensar? -Steelzar

El Manantial


Mar onixeado no habrás de balar porque eres la ausencia del cristal, baño refulgente de obscuridad aunque el albor te puede atravesar.

Despierta en las laderas del horizonte recobra las muertes para embalsamar, porque la vida no te pertenece ya que eres la afrenta de la bondad.

Ciega entenebreces donde no debes estar agachada para que no te puedan encontrar y tu sombra como quiera te habrá de anunciar porque en tú soberbia aún este no es el final.

Jazmín, blancura, lino, será el fin de la maldad porque de Dios el manantial nos acaba de bajar, ahora que te han visto no puedes prevaricar porque hoy serás la ausente de la eternidad.

Moradas


Reposados los espectros enhuellaban, examinados de lejos a sus anchas. Sin destinos, ni enlutamiento, monarcas eran ya conocidos.

¡O! ¿porque habrán residenciado estas sombras tras el mobiliario? Es cuando nuestros bienes adornaban en aquella luz que no parpadeaba.

Y una morada que hoy es cárcel, refugio abierto a los tribales ¿cuál era el destino de los males que vagando nos enseñaban?

Ahora escondidos en mansiones todos ignoran, nadie quiere, ni ve; transportar ahora es el destino de lo que una vez reprendimos.

¡Ay pesar de mi alma!, lo que yo he visto, cuanto amo se ha entenebrecido, porque nuestros herederos han fornido, aquel albergante que nunca debieron.

Su dominio ya no es el espacio, ni el cielo, ni viento, ni callado; hoy en las sempiternas almas se ocultan y agradecen el filo de Satanás.

Éste ha engañado la tranca de la puerta pesada de amor, instrucción, también calor, del calvario, de la oposición y llantos, de la redención que con sangre aseguramos.

Aquellos ya no se ven en las calles, no hay quien los distinga ocultos; pobre del destino, de los sueños, y pobre de los que más amamos. -Stillzar


Apuntalar la discreción del silencio para reverenciar nuestro capricho, en nada ayuda a evitar nuestra responsabilidad.  Sino todo lo contrario, nos hace cautivos de la incapacidad de resolver el quebranto que provocamos. -Stillzar

Apariencias


Estos adoquines la ensanchada embala prevaricando su marcha a hurtadillas sobornando los destellos refulgentes que descubren su aversión malevolente.

Se apresura mientras todos contemplan que de las coplas el vértigo exhala mientras su amor y su prosa acaban en el valle de los finados.

Y cual ermitaño su giro termina amañando para sí las apariencias, porque nunca hubo muertes como ésta:  enhebrando pesares, en la conciencia. -Stillzar

Pesos y Pesares


De niveles estratega bifurcados de la verdad se acaba la primavera por eso vuela trasversal,

el ingenio prolifera muy vago en su recital, el riñe cuando pulula y poluta la realidad.

Culpa los quereres que no puede acompañar, más bien a todos quita lo que no puede tener:

la integridad con que soñaba la encuentra en su curiosidad, hoy da pesos y pesares porque se tiene que esconder. -Stillzar