Señor


Debo recordarla en el drama de los pétalos cuando nazcan, porque la ausencia me invita cuando se abraza en mi alma.

Pudiera verla en el teatro de una luna besando el sol, o con la vigilia al acecho cuando se tiñe el corazón.

Y en los escenarios de los rocíos sobre la floresta del paraíso, o quizás este indómito amor se coma el hálito de mi aliento.

Señor:  Quién fuera abogado, quien lo fuera; porque es la pasión que me altera, quien fuera abogado, quien lo fuera; porque no quiero dejarla de amar.

A Dios le pido


No hay nada más exótico que perderse en sus recuerdos, y el horizonte sin destino es como una copa sin vino.

Brindaré por su hermosa mirada para que viva en la lontananza, y que la pirata de las sonrisas extienda los besos en las distancias.

Que cupido sea un cautivo de los tiros ilusionados, y que cumpla como Morfeo las quimeras de los ensueños.

Porque a Dios le pido el auxilio de que junte sus labios con los míos, para que nos vea con buenos ojos y nos bendiga con amor eterno. –Stillzar Flames

Zozobrar


Quisiera volver al antaño cuando eran sueños de niños, porque no dolía el tropiezo de esa niña en el corazón.

Déjame andar en su profundidad para ver las ansias de la voluntad, porque ya no sé qué me queda lejos y tampoco se para donde remo.

Con ilusiones de quimeras no hay noches sin una niebla, y si sus destellos son de blanco los jazmines se llenan de celos.

¡Oh nívea de mi querida alma! también le pidiera que fuera el mar, para zozobrar en sus bellos ojos y morirme en las orillas de sal.