Como niño sin zapato


Fui diáfano en tu asa
como niño sin zapato,
te conté mil aventuras
con los besos de mis labios.
 
Y tú nunca me decías
donde estaba tu novela,
yo mis versos escribía
pero nunca los veías.
 
Donde fue tu desove
que andaba en mi tapiz,
y en tu hoja de papel
pincelaba cosas por ti.
 
Que risa la que me daba
cuando te soñaba despierto,
porque todo te contaba
y lo imprimía en tu lienzo.
 
Los ademanes del corazón
no nos pagan los sufragios,
más si decirte algún cuento
de la libertad del amor.

Stillzar Flames

Ese rostro que le faltó


Se emancipa las puntadas
en los brindis y los cocteles,
quien se mece con la argolla
y se acuna con los ejes,
el sanscrito e invaluable
honra a la dimensión
pues las ninfas con el sable
son péndulos del borrador.

Qué paradoja la mía
mimar a los ojos tintos,
pasear con tu sonrisa
en el patio de mis atrios,
cuando cae en su muerte
toda la vida tiene fin,
que a mi letra no llegue
sino el discurso por ti.

Deslízame en tu paladar
con el sumo de mis ansias,
las letras y los papeles
son el licor de mi sangre,
aprieto los cardinales
con el asueto distinto,
¿quien no vuelve a renacer
con la gracia del otoño?

Una libreta sin nombre
es la malcriada de por sí,
no hago ningún ajuste
para alejarme del fin,
cuando un aliento respire
combinado con las sales
añadiré a mis cielos
ese rostro que le faltó.

Stillzar Flames