Ese rostro que le faltó


Se emancipa las puntadas
en los brindis y los cocteles,
quien se mece con la argolla
y se acuna con los ejes,
el sanscrito e invaluable
honra a la dimensión
pues las ninfas con el sable
son péndulos del borrador.

Qué paradoja la mía
mimar a los ojos tintos,
pasear con tu sonrisa
en el patio de mis atrios,
cuando cae en su muerte
toda la vida tiene fin,
que a mi letra no llegue
sino el discurso por ti.

Deslízame en tu paladar
con el sumo de mis ansias,
las letras y los papeles
son el licor de mi sangre,
aprieto los cardinales
con el asueto distinto,
¿quien no vuelve a renacer
con la gracia del otoño?

Una libreta sin nombre
es la malcriada de por sí,
no hago ningún ajuste
para alejarme del fin,
cuando un aliento respire
combinado con las sales
añadiré a mis cielos
ese rostro que le faltó.

Stillzar Flames

Pero no sé porque desperté


Salí de viaje esta tarde
el mejor ensueño visité,
el primero que me encontré
fue un salón donde recité,
y en el tropiezo añoré
una sonrisa y esperé,
como quien llora y se pierde
“pero no sé porque desperté”.

Al extremo de la desnudes
se abrió mi pecho porque si,
es quien dibuja en adrede
la fantasía que le ofrecí,
y solo una cosa le pedí
que no corriera por ahí,
no se llovió por lo que pensé
“pero no sé porque desperté”.

Al alba, sonando un redoble
en la escalera se abatió,
y EL ETERNO aquellos males
los tomo y también los despachó,
en el otro inicio del fin
que hoy me lleva a descubrir,
¿aquel rocío, por dónde se fue?
“pero no sé porque desperté”.

Estoy cansado, marchito y pesado
esperando la señal de los astros,
no veo el sillón del acusado
que cambia cualquier atenuante,
entonces yo me encuentro despierto
y queriéndote para siempre,
pensé que todavía seguía soñando
“pero no sé porque desperté”.

Hoy sigo viajando de noche
pero no sé porque desperté,
flagelo con lazos mi remedio
y con el corazón inflamado,
pues aquel beso apasionado
no era hasta el fin del siglo,
ni las lunas, cielos y soles
“pero no sé porque desperté”.

Stillzar

La Verdad Prevalece


Ay mis amores de mis letras, ¿porque se me habéis perdido, acaso no es vasto el universo, o la prosa os apuñala?

Tal vez que ávido el corazón empeñó cierta contemplación, una quimera u otra sensación.  ¿Por tal causa zozobráis en el recital?

Con fútiles proezas de hidalguía los graneros con baladíes llenan, escaseando lo que fue la nobleza en el corazón su intención oculta.

Espinos y cardos en la fatiga en el crepúsculo de aquellas nimias, pero la luz la verdad le atribuye entre la obscuridad y el torrente. -Stillzar