La Virtud Indulgente


Solo fue un argumento
quitar del fuego al cielo,
añadir un color añil
al paraíso que me fui,
aunque deseo que se enrede
otra vez mi sudor infringe,
en canciones subordinadas
de los lares que me delatan.

Porque cada día fue nuevo
en el vaso atesorado,
no quedo nada pendiente
del nirvana complaciente,
con risueños emolientes
se inundó el “yo” de mi ser,
quién sabe porque viví
en estas letras sin fin.

He conservado el piso
para aplacar las vueltas,
que me llevan a destinos
y me suelta en isletas,
pequeñas como un oasis
complejas como un bosque,
así corteja la psiquis
al bufón que me inquiere.

Adiós a mis collados
los que solo fueron mimos,
de aquella dulce infamia
que mi sencillez gozaba,
porque en vano esperé
de su pudor inocente,
ahora que no hay emir
quien se acordará de ti.

El letargo me castiga
restaurando mis lisonjas,
con las notas me incrimina
el aprecio refulgente,
con un corazón de agua
profundo y transparente,
clandestino cuando ama
en la virtud indulgente.

Stillzar

Ya nadie tiene excusas…


A Dios sea la gloria, la honra, la alabanza, la majestad, el dominio, el alcance, el ir, el venir, lo absoluto, y más allá de nuestra mente finita El Soberano de la creación misma y lo no creado. Después de Dios, todo le corresponde al que no debe pertenecerle. Nosotros, los hijos de Dios, participamos de la naturaleza Divina. Ahora ya nadie tiene excusas. -Stillzar

Un cumplido


Viajaba un soñador de cuentos
escribiendo en las estaciones,
fue un hidalgo al descubierto
con las intenciones de amante,
de flancos en el perenne deseo
y el creer la ilusión del anhelo,
de encender la vela exhalando
y poder apagarla delirando.

Así camina el susodicho
el que arrullaba las costumbres,
de animar como el flamenco
los obituarios y el remanente,
que el anuncio no se pegue
al recibo de los vaivenes,
sin espacios entre cada una
a donde se fue la balanza.

Quien vio que el arcoíris besaba
disipando el rocío del agua,
fue una verdad carente de cuido
que hoy desaparece con el ruido,
de raíces de licor ajeno
servidos por el caído,
no discuto retar el infierno
porque Dios siempre ha sido.

No fui náufrago del desatino
soy legado Del Bien Vestido,
el azulejo de todos mis hijos
los que siempre yo he querido,
son virtuales de la pasión
de la realidad que describo,
no voy a olvidar un recuerdo
que llegó con un cumplido.

Stillzar

La espada


Fue forjada en los albores
del silencio infinito,
remachada en las edades
del indecible y los tiempos,
con dos filos pendientes
recreados con el vidrio,
con el aplomo noble
y el florete del camino.

No da tregua a las heridas
ni labios injuriosos,
inclinando a las hazañas
que tuercen los oficios,
es la esgrima llamativa
y los cinceles son testigos,
porque ya nadie se acuerda
de los mellizos alcanzados.

Quien fuera el propietario
de la dama asegurado,
afirmaos en el cabo
de las paces con el dueño,
para blandir en los vientos
a cualquiera de los puntos,
o acabarás desgarrado
por la reversa del acervo.

Alejado del pirata
que presume en las aguas,
tampoco soy bucanero
marino de océanos,
el acero no me asiste
como el corsario lo pide,
y el levantar cualquier espada
Gloria a Dios y Alabanza.

Stillzar

y se cure en Tus Manos…


¡Oh Padre del cielo!
ya todo alcanzado,
¿por cuánto la soberbia
da bien al sustento
y las mentes turbadas
porfían con sus lamentos?
esculca en mi alimento
no quiero ese ajenjo.

Anhelo del sollozo
en el amor en llanto,
del Espíritu Santo
con todo lo arcaico,
del sobrio entendimiento
de rodillas en mi cuarto,
de mi alma con los gritos
buscando de Tu amparo.

¡Dios! ¿acaso han resuelto
en la dureza de cerviz,
el encanto por el daño
por alejarse de Ti,
duplicar las alforzas
para esconder lo gris,
y queriendo a la mala
y codiciando encubrir?

Yo quiero comer fuego
que deshaga mi seno,
que se haga el tizón
y lo vuele el viento,
que lo recoja Tu Reino
y lo cambie en arcilla,
y se cure en Tus Manos
Tu Bien y Tu Voluntad.

Stillzar