La mentira es el fracaso
del enredo del proverbio,
en la fractura del tiempo
del reminiscente antiguo.
Stillzar
Lo hiciste otra vez
Mi corazón abierto
y con solo una entrada,
pasa con el pestillo
quien conoce la cruzada,
porque aún con la rutina
no amarga la tristeza,
es ajenjo surrealista
la batalla del bien amar
Separado por costumbres
recrea los mil posibles,
ya no espera que toquen
pero si que entren:
la honra y el deseo
la entrega y el amor,
yo no quiero un milagro
pero si, el Don de Dios.
Se diafana lo oscuro
vivo en aquel tumulto
de lo que desvelo solo
en el pico de la noche,
el ceñido aleteo
de una sinfonía errante,
yo fraguo que no la veo
y le suman al solfeo.
No fue ningún destello
de mañana avanzado,
paseó por el desierto
me arrancó los fragmentos,
hizo la bonanza
de los mares abiertos,
también visitó mi pecho
y abrazó mi lamento.
Aunque nadie lo entienda: vi la lluvia caer, como el principio es como hoy, será como siempre porque Tu, eres mi Dios.
Stillzar
No tuve mi experiencia
Recuerdo un capítulo,
lo que yo no entiendo
fue quien abrió el libro,
hojas blancas pasaron
se quedaron sin escribir
aventuras sin debatir,
y un extraño solsticio
que pide un sacrificio.
Yo emocionado
solo dije: “si”
no sé cuál me habló
y no me percato
que es lo que pidió,
no que sea ingrato
es porque igual fui presa
de alguna rareza.
Y mis días fueron…
ellos fueron sin los soles
porque yo los repartí;
mis tardes fueron…
fueron sin atardeceres
porque yo las repartí;
mis noches fueron sin lunas
que tuve cuando soñaba.
Es que ese no era mi libro
también calle en conocimiento
y para volver a empezar
la parca me amortajaba
y de mi se alimentaba
erradicando la armonía,
no tuve mi experiencia
fui la de alguien más.
Stillzar
En la adversidad
Es en la adversidad
que el corazón se pesa,
si aun estando roto
mantiene su esencia,
es uno que no cambia…
Stillzar
Resbalado en tu sudor
Esta audición presentó
el caudillo del sentimiento,
que apresura el momento
sin lúgubres en el intento,
pues le explota el arrojo
de hacer el mejor esfuerzo,
siendo de Dios el vasallo
no de cárceles prisionero.
No fue ofensa los decires
pero si rescate del cielo,
¿por qué ya no hay quien escuche
de las moralejas el cuento?,
no razona ningún portento
y quiere que estén atentos:
aquel sirviente de los versos
vive entre dos edenes.
A ver si por algún instante
desabrochas las disensiones,
el sueña aún despierto
en la cera caminando,
quiere añadir tu respiro
inhalado en los suspiros,
y despertar con el pudor
resbalado en tu sudor.
Stillzar
A veces el silencio. . .
Silencio, desplazamiento al origen de la realidad que evoca a la verdad; quizás no hoy, no mañana, pero en el momento que menos se espere. Donde si no has aprendido, será una dolorosa experiencia.-Stillzar
¡Ay de aquel…
Trasluce el vecino arcaico del fulgor como su adepto, a las funciones del adeudo no le fatiga el año
el silencio es la ofensa al paisano que se apaña, es natural que se amaña al precepto que se arregla
ya, dolido y sin prenda es dechado de la maldad que ocultarse pretende innoble infiel y docente
su propio timbre anuncia ansias de amortajada en el hedor del zafiro que prende sobre su velo
la indeleble letra del sustento, del amor, y del bien y del llanto sudorosa tiembla en mi mano ¡Ay de aquel susodicho vano!- Stillzar
Los Fantasmas de las Mieles
Los fantasmas de las mieles
son el cincel de los templos,
descimbra los “justos fieles”
es el decir de los bardos,
cuando repican las gubias
en labios de la penuria
¿porque avivas la envidia
y con desdén te apresuras?
tampoco el juicio cambia
el odio con la marcha.
Y tu, ¡Sustenta el amor!
no el verbo de los rezos,
que confina el corazón
y el entendimiento.
¿Cual es la suma de los males,
la totalidad de los bienes?
y la entrelínea fue descrita
porque palabras tu mirada.-Stillzar
No me olviden
No quiero que me recuerden, para que mi vida fragmenten; quiero que no me olviden, para que cuenten mi historia .
“El Viajero”
He visto en los cielos la vertiente en las nubes, en cada paso puntean y no son igual a ninguna de ellas. Es la letra del paso del tiempo en el lienzo, que como hojas pasa las edades y la entereza del hombre.
Sin fuerzas aunque profundo, rasga el suceso entre el espacio de los años y el vigente. Del pasado inquebrantable y el futuro alterable del presente.
Quizás es el viento que carece de albergue, que como peregrino viaja ausente. Porque no retorna, aunque la autoría es suya, no se detiene a tildar ningún surco, y continua inmutable el escribiente. No se acuerda de su precepto.
¿Quien hará pacto, quien decide, quien arregla?: “El viajero”. Solo es su arcaica mano; labrando. Y le fue conferida la verdad de su destino. Escríbelo. -Stillzar