
Escucha La Voz


Suspirosa trova mía
¡que cosas aprendo de ti!
y en este valle compartía
tus lujurias de añil.
Rocíame con afanes
en la insistencia de besar,
pensarte entre los dones
quiero mucho más que inventar.
No recuerdo tu caricia
y otra cosa que decir,
fui alegre en los brincos
para tus alcores sentir.
Es a ti a quien recuento
no al recipiente de tul,
él fue el papel mojado
que perdió todo su azul.
Riega dócil mi almohada
que ya quiero regresar,
al manso abrazo sutil
que siempre me juego por ti
Stillzar Flames
Fui diáfano en tu asa
como niño sin zapato,
te conté mil aventuras
con los besos de mis labios.
Y tú nunca me decías
donde estaba tu novela,
yo mis versos escribía
pero nunca los veías.
Donde fue tu desove
que andaba en mi tapiz,
y en tu hoja de papel
pincelaba cosas por ti.
Que risa la que me daba
cuando te soñaba despierto,
porque todo te contaba
y lo imprimía en tu lienzo.
Los ademanes del corazón
no nos pagan los sufragios,
más si decirte algún cuento
de la libertad del amor.
Stillzar Flames
Llovieron en la sombra
los piquetes de escorpión,
hoy en las transparencias
todo el bien de la ilusión.
Porque nunca es diferente
la función del rumiante,
su dedicada vocación
es típica de l razón.
El lazo sigue siendo nudo
que se atora al final,
y es que igual que los suspiros
se acaban al terminar.
No hay viajes sin distancias
ninguna es de oropel,
todas ellas nos exilian
y nos esperan otra vez.
Me disipo sin ningún fin
fragmentado en lo que vi,
y el cielo molesto de mi
por no alejarme de ti.
Stillzar Flames
Cuando el fino árbol del bosque
es el recipiente de la flama,
verás entre copas del follaje
que grita entre la enramada.
El espera en el palenque
porque el fuego le susurra
en la chispa que se distingue
por arder alguna estrella.
¿Y quién ha visto en los leños
la semejante llamarada?
es de afuera hacia dentro
y solo cambia lo que cambia.
Así viaja la centella
alumbrando la nobleza,
y gracias por el deleite
gracias por decir mi nombre
Stillzar Flames
Nimia letra del encargo
exigua de existencia,
cuando abres los alagos
ya no es ninguna ciencia.