El Verbo invita


Hubo un palacio erguido
todo de rosas florido
adornado y con sonidos
los más lindos escuchados,
silbando como las aves
con las plumas del paraíso
diciendo las muchas veces
que acabaron en delito.

El eco fue melodiando
con su hermosa resonancia
y cual espada en la roca
desgarró los cien peñascos,
a que caudal atribuyo
si esto es un patrimonio
o si fue, por el contrario
un acierto desmedido.

Y los ríos han caído
en mi pelo enardecido,
en la cordura del lapso
buscando algún desmayo,
el desvarío querido
de ir soñando despierto,
pues quien sino el Verbo
que me invita del cielo.

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Solo viento…


¡Oh remanente quebrado!
yo fui viento de tu antojo,
y lastimaste mis niñas
porque todo fue un soplo
con lejanías sin pasión
y de la carne un capricho,
yo te quise más que al sol
y mira lo que resultó:

un engañado corazón
de tu elegante decepción,
y en el río de alabastro
te amaré con lo que quedó,
a ver si una miga de cielo
me devuelve la inspiración,
y Dios recoge mis restos
si es que tiene compasión.

¡Oh remanente quebrado!
yo fui viento, solo eso y nada más,
solo el viento del antojo,
solo viento, solo eso y nada más…

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El tiempo ha declarado


Para derramar en mi pecho
¿porque vigilan en mi lecho
con las sutilezas del cuervo?
¿no se incluye también solo?
por lo poco que he vivido
ya no es raza sin anillo,
más bien reverso de un zafiro
del afecto jamás sentido

¿Quién requiere un quejido
con altares pulidos?
hay pueblos que nadie ha visto
flotando sin ningún aviso,
y de las viñas que si han ido
navegando con un destino,
marcar el número del vuelo
identifica los encargos.

Es el código encubierto
de intenciones abiertas,
y pestañea en los risos
rodando sin alertas,
y entre cardos fijando
se lleva todo lo justo,
a las maldades solapadas
y a las bondades maniatadas.

Se afloja con el tinto
la lengua del crucifijo,
y la rémora ultrajada
entreabre las bisagras,
el chasquido es misterio
que espanta los abruptos,
en provisiones del salto
el tiempo ha declarado.

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Angelitos míos…


Ay del radio incoherente
anegado en la injuria,
del alimento es ultraje
y desdicha de la malta,
porque los sabores se visten
en las ondas alejadas,
por el impostor agregado
el ajenjo se han comido.

Ya no hay para quemar
en la pira del sacrificio,
y a donde puedo remar
sin hallarme aquel esbirro,
el Cegador ha llegado
para añadir un legado,
cegar en el campo muerto
para dejar el fundamento.

El cielo se ha sentado
hacía los Pies del Maestro,
con Alas de Mariposa
en la voluntad me toca,
las aguas me resacaron
porque todo ha bordado,
la puntada y la ortiga
el deseo, el bien y paz.

Es revivir a mi amigo
en aquellos bramidos míos,
sin aplausos ni los desvíos
sin ajuares del mutismo,
solo el dulce encanto
del brío de un susurro,
y que chispe el sustento
de estos, angelitos míos.

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Hasta “horita”


Tu jazmín fue el sándalo
que embriago mi tornasol,
y el viñedo sonrojo
en mis entrañas sin sol,
es que ya no hay conversión
la estrella se apagó,
es solo un sueño que viajó
pero cual camino tomó.

Paseaba por el norte
nunca hubo algún porqué,
flotaban en una nube
los rayos que no alcance,
solo registros de que te amé
con la estación de los fulgores,
y más allá del recuerdo lloré
como aquel niño que nunca fue.

Hoy, errando por el sur
todo se vistió de tul,
en la costa de Timbuktú
mercadearon mi salud,
siempre quise y lo intenté
pero nunca lo disfruté,
unir al gremio más allá
con las mieles de tu panal.

Sí al oriente yo me inclino
es que mi alma yo deslizo,
quien diría que yo soy fijo
presto hacia el Dios Vivo,
nadie es dueño de esta fila
extraviado a esta usanza,
por los bienes me convino
andar solo en silencio .

Al occidente de salida
sigo amando sin medida,
aunque baje esa mecha
que anuncia despedidas,
pues Morfeo se me rueda
y me cambia la pericia,
no te digo “hasta mañana”
yo prefiero “hasta horita”.

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Lo que cuenta esta al final


Podrá haber enseñado
decir con hacer “te amo”,
pero no podrá manejar
el que lo digan de verdad.
Es así,
son frases para emular
que sirvió para ocultar,
palabras que no son robustas
lo que cuenta esta al final.

Sigo amando en relevo
las otras cosas ya no están,
quien requiera otro encuentro
yo le suspiro una vez más,
y exhalando en un destello
sobre sus labios al expirar,
y guardar en lo más profundo
lo que importa esta al final.

Pero ahora que lo entiendo
lo que yo enseñé no lamento,
depende de mí y no del mal
que me embarque en alta mar,
cuantas veces ya no importa
porque los dedos ya no dan,
y solo es de Dios que muera
lo que importa esta al final.

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Hojas sueltas


Hojas sueltas van volando
con un tifón asolado
matando trivialidades
con lo que son sus poderes,
no es andar el Mar Muerto
es alimentarse del Ganges,
es plegaría del repaso
del tiempo y de las edades

¿quién con la carreta
buscó mi nostalgia
y transporto la tristeza
lucida de celestina?
En el patio de los cinceles
colabora con el creyente,
y en el templo de los fieles
presume con los pinceles

Ya no espera bálsamo
de ningún tiro furtivo,
en la diáspora agotado
con el paladar abatido,
¡oh, Señor de los astros!
no sé si me despido,
o me arrimo a los vientos
para que vuelen mis tormentos.

Cuando el cielo lloraba
era de pura alegría,
marchaba en sinfonía
aquella dicha nuestra,
ni aún el Perenne sabía
que eras la comparsa
del cortejo que me lleva
hacía aquella tumba fría.

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Pero no sé porque desperté


Salí de viaje esta tarde
el mejor ensueño visité,
el primero que me encontré
fue un salón donde recité,
y en el tropiezo añoré
una sonrisa y esperé,
como quien llora y se pierde
“pero no sé porque desperté”.

Al extremo de la desnudes
se abrió mi pecho porque si,
es quien dibuja en adrede
la fantasía que le ofrecí,
y solo una cosa le pedí
que no corriera por ahí,
no se llovió por lo que pensé
“pero no sé porque desperté”.

Al alba, sonando un redoble
en la escalera se abatió,
y EL ETERNO aquellos males
los tomo y también los despachó,
en el otro inicio del fin
que hoy me lleva a descubrir,
¿aquel rocío, por dónde se fue?
“pero no sé porque desperté”.

Estoy cansado, marchito y pesado
esperando la señal de los astros,
no veo el sillón del acusado
que cambia cualquier atenuante,
entonces yo me encuentro despierto
y queriéndote para siempre,
pensé que todavía seguía soñando
“pero no sé porque desperté”.

Hoy sigo viajando de noche
pero no sé porque desperté,
flagelo con lazos mi remedio
y con el corazón inflamado,
pues aquel beso apasionado
no era hasta el fin del siglo,
ni las lunas, cielos y soles
“pero no sé porque desperté”.

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Te pago el poder amar


¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
ya que Tú has conocido
lo que apresta el amor,
¿o pondrás en mi calabozo
que se muera el sentimiento?
solo Tu Poder Fortuito
medita en lo improvisto.

¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
Eres flama entre la llama
que calienta entre los soles,
porque lo que no se recuerda
no envanece lo importante,
no Eres prosa sino Verbo
de pactar con lo que quiero.

¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
acaso es que Tu añoras
que se vaya por el cielo,
este destello de mi alma
en la lluvia de mis ojos,
¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar, …

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