Category Archives: Poema, Amor
Me juego por ti
Suspirosa trova mía
¡que cosas aprendo de ti!
y en este valle compartía
tus lujurias de añil.
Rocíame con afanes
en la insistencia de besar,
pensarte entre los dones
quiero mucho más que inventar.
No recuerdo tu caricia
y otra cosa que decir,
fui alegre en los brincos
para tus alcores sentir.
Es a ti a quien recuento
no al recipiente de tul,
él fue el papel mojado
que perdió todo su azul.
Riega dócil mi almohada
que ya quiero regresar,
al manso abrazo sutil
que siempre me juego por ti
Stillzar Flames
Como niño sin zapato
Fui diáfano en tu asa
como niño sin zapato,
te conté mil aventuras
con los besos de mis labios.
Y tú nunca me decías
donde estaba tu novela,
yo mis versos escribía
pero nunca los veías.
Donde fue tu desove
que andaba en mi tapiz,
y en tu hoja de papel
pincelaba cosas por ti.
Que risa la que me daba
cuando te soñaba despierto,
porque todo te contaba
y lo imprimía en tu lienzo.
Los ademanes del corazón
no nos pagan los sufragios,
más si decirte algún cuento
de la libertad del amor.
Stillzar Flames
Yo solo quise
que fuera su rostro…
El cielo molesto
Quote
Llovieron en la sombra
los piquetes de escorpión,
hoy en las transparencias
todo el bien de la ilusión.
Porque nunca es diferente
la función del rumiante,
su dedicada vocación
es típica de l razón.
El lazo sigue siendo nudo
que se atora al final,
y es que igual que los suspiros
se acaban al terminar.
No hay viajes sin distancias
ninguna es de oropel,
todas ellas nos exilian
y nos esperan otra vez.
Me disipo sin ningún fin
fragmentado en lo que vi,
y el cielo molesto de mi
por no alejarme de ti.
Stillzar Flames
Nimia letra del encargo
Nimia letra del encargo
exigua de existencia,
cuando abres los alagos
ya no es ninguna ciencia.
Tu sabes una cosa…
Tú sabes una cosa
“te amo”.
Una gran oración
comienza por el final,
y es eco de la razón
fortuita de la edad,
no remilga los dientes
con algún melodrama,
que importa el declive
se paga con la dracma.
Con el sueño también riñe
y se detiene a mirar,
queriendo que se acabe
ya no pretende terminar,
es una dicha de Ubuntu
porque une los corazones,
¿quién viaja de norte a sur
buscando a los juglares?
La fatiga de la lucha
le prohíbe los sabores,
he sabido que las bayas
condecora con lecciones,
si hay que llevarle agua
a cuál de los pastores,
es quizás al que dice:
una gran oración
comienza por el final,
y es eco de la razón
fortuita de la edad,
tú sabes una cosa
“te amo”.
Stillzar Flames
Ese rostro que le faltó
Se emancipa las puntadas
en los brindis y los cocteles,
quien se mece con la argolla
y se acuna con los ejes,
el sanscrito e invaluable
honra a la dimensión
pues las ninfas con el sable
son péndulos del borrador.
Qué paradoja la mía
mimar a los ojos tintos,
pasear con tu sonrisa
en el patio de mis atrios,
cuando cae en su muerte
toda la vida tiene fin,
que a mi letra no llegue
sino el discurso por ti.
Deslízame en tu paladar
con el sumo de mis ansias,
las letras y los papeles
son el licor de mi sangre,
aprieto los cardinales
con el asueto distinto,
¿quien no vuelve a renacer
con la gracia del otoño?
Una libreta sin nombre
es la malcriada de por sí,
no hago ningún ajuste
para alejarme del fin,
cuando un aliento respire
combinado con las sales
añadiré a mis cielos
ese rostro que le faltó.
Stillzar Flames
La Virtud Indulgente
Solo fue un argumento
quitar del fuego al cielo,
añadir un color añil
al paraíso que me fui,
aunque deseo que se enrede
otra vez mi sudor infringe,
en canciones subordinadas
de los lares que me delatan.
Porque cada día fue nuevo
en el vaso atesorado,
no quedo nada pendiente
del nirvana complaciente,
con risueños emolientes
se inundó el “yo” de mi ser,
quién sabe porque viví
en estas letras sin fin.
He conservado el piso
para aplacar las vueltas,
que me llevan a destinos
y me suelta en isletas,
pequeñas como un oasis
complejas como un bosque,
así corteja la psiquis
al bufón que me inquiere.
Adiós a mis collados
los que solo fueron mimos,
de aquella dulce infamia
que mi sencillez gozaba,
porque en vano esperé
de su pudor inocente,
ahora que no hay emir
quien se acordará de ti.
El letargo me castiga
restaurando mis lisonjas,
con las notas me incrimina
el aprecio refulgente,
con un corazón de agua
profundo y transparente,
clandestino cuando ama
en la virtud indulgente.
Stillzar
La sonrisa de Len
Si pudiera dibujar haría
una cocina que yo recuerdo,
sí, era de nueve por un lado
y quizás de once por el otro
algo así creo, más o menos;
la ventana abierta al fondo
que daba a casa de abuelo,
atrancarla si hay mucho viento
“pa” que no se apague el fuego,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
Yo evoco el color añil
una sola hoja que abrir,
frente al patio caía el grano
no faltaba para el gallo,
tampoco el pollo “de por allí”
el que se atrevía a subir ,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
Corría “pal” tamarindo
que en la guardarraya creció,
entre ramas recostado
esperaba la corriente y el sol,
y así mismo corriendo
era el mejor de los veranos,
que hoy si ningún esfuerzo
revela el valle de mis sueños,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
De la entrada y la salida
no hay tropiezos para ver,
y al final a la derecha
me quitaba la sal siempre,
y que una vez en carcajada
del techo del rancho salté,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
El tiempo no me quitó los recuerdos
““Bertito…””
““ten cuidao por hay””
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
El tiempo es un espacio detenido
para los que aman como Dios ha querido.
“nos vemo horita”
Stillzar