Tu sabes una cosa…


Tú sabes una cosa
“te amo”.
Una gran oración
comienza por el final,
y es eco de la razón
fortuita de la edad,
no remilga los dientes
con algún melodrama,
que importa el declive
se paga con la dracma.

Con el sueño también riñe
y se detiene a mirar,
queriendo que se acabe
ya no pretende terminar,
es una dicha de Ubuntu
porque une los corazones,
¿quién viaja de norte a sur
buscando a los juglares?

La fatiga de la lucha
le prohíbe los sabores,
he sabido que las bayas
condecora con lecciones,
si hay que llevarle agua
a cuál de los pastores,
es quizás al que dice:
una gran oración
comienza por el final,
y es eco de la razón
fortuita de la edad,
tú sabes una cosa
“te amo”.

Stillzar Flames

Ese rostro que le faltó


Se emancipa las puntadas
en los brindis y los cocteles,
quien se mece con la argolla
y se acuna con los ejes,
el sanscrito e invaluable
honra a la dimensión
pues las ninfas con el sable
son péndulos del borrador.

Qué paradoja la mía
mimar a los ojos tintos,
pasear con tu sonrisa
en el patio de mis atrios,
cuando cae en su muerte
toda la vida tiene fin,
que a mi letra no llegue
sino el discurso por ti.

Deslízame en tu paladar
con el sumo de mis ansias,
las letras y los papeles
son el licor de mi sangre,
aprieto los cardinales
con el asueto distinto,
¿quien no vuelve a renacer
con la gracia del otoño?

Una libreta sin nombre
es la malcriada de por sí,
no hago ningún ajuste
para alejarme del fin,
cuando un aliento respire
combinado con las sales
añadiré a mis cielos
ese rostro que le faltó.

Stillzar Flames

La Virtud Indulgente


Solo fue un argumento
quitar del fuego al cielo,
añadir un color añil
al paraíso que me fui,
aunque deseo que se enrede
otra vez mi sudor infringe,
en canciones subordinadas
de los lares que me delatan.

Porque cada día fue nuevo
en el vaso atesorado,
no quedo nada pendiente
del nirvana complaciente,
con risueños emolientes
se inundó el “yo” de mi ser,
quién sabe porque viví
en estas letras sin fin.

He conservado el piso
para aplacar las vueltas,
que me llevan a destinos
y me suelta en isletas,
pequeñas como un oasis
complejas como un bosque,
así corteja la psiquis
al bufón que me inquiere.

Adiós a mis collados
los que solo fueron mimos,
de aquella dulce infamia
que mi sencillez gozaba,
porque en vano esperé
de su pudor inocente,
ahora que no hay emir
quien se acordará de ti.

El letargo me castiga
restaurando mis lisonjas,
con las notas me incrimina
el aprecio refulgente,
con un corazón de agua
profundo y transparente,
clandestino cuando ama
en la virtud indulgente.

Stillzar

La sonrisa de Len


Si pudiera dibujar haría
una cocina que yo recuerdo,
sí, era de nueve por un lado
y quizás de once por el otro
algo así creo, más o menos;
la ventana abierta al fondo
que daba a casa de abuelo,
atrancarla si hay mucho viento
“pa” que no se apague el fuego,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

Yo evoco el color añil
una sola hoja que abrir,
frente al patio caía el grano
no faltaba para el gallo,
tampoco el pollo “de por allí”
el que se atrevía a subir ,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

Corría “pal” tamarindo
que en la guardarraya creció,
entre ramas recostado
esperaba la corriente y el sol,
y así mismo corriendo
era el mejor de los veranos,
que hoy si ningún esfuerzo
revela el valle de mis sueños,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

De la entrada y la salida
no hay tropiezos para ver,
y al final a la derecha
me quitaba la sal siempre,
y que una vez en carcajada
del techo del rancho salté,
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.

El tiempo no me quitó los recuerdos
““Bertito…””
““ten cuidao por hay””
no hay otra cosa que recuerde
porque veo, la sonrisa de Len.
El tiempo es un espacio detenido
para los que aman como Dios ha querido.
“nos vemo horita”

Stillzar

¡espera…!, dime la rosa


Cayó un pétalo
en mi mejilla derecha
no supe que flor
solo bajó y nada más,
rodó hasta el suelo
como aquella lágrima
la de aquel otoño
que nunca imaginé jamás.

Luego resbaló otra
ni siquiera sé porque,
y como una caricia
llovió deslizándose,
sin ninguna pregunta
continuó el desfile,
todo se hizo alfombra
y no puedo comprender.

Cubrió mi rostro
cubrió mis hombros
cubrió mis brazos
cubrió mi pecho
y quien me habla
y quien me llama
y quien me recuerda
y quien me explica.

¿en dónde estoy?
todo está en silencio
y solo un perfume
se atora en mi cuello
¿porque oscurece?
¿no ven que es de mañana?
la noche no es ahora
¡espera…!, dime la rosa

Stillzar

Hasta “horita”


Tu jazmín fue el sándalo
que embriago mi tornasol,
y el viñedo sonrojo
en mis entrañas sin sol,
es que ya no hay conversión
la estrella se apagó,
es solo un sueño que viajó
pero cual camino tomó.

Paseaba por el norte
nunca hubo algún porqué,
flotaban en una nube
los rayos que no alcance,
solo registros de que te amé
con la estación de los fulgores,
y más allá del recuerdo lloré
como aquel niño que nunca fue.

Hoy, errando por el sur
todo se vistió de tul,
en la costa de Timbuktú
mercadearon mi salud,
siempre quise y lo intenté
pero nunca lo disfruté,
unir al gremio más allá
con las mieles de tu panal.

Sí al oriente yo me inclino
es que mi alma yo deslizo,
quien diría que yo soy fijo
presto hacia el Dios Vivo,
nadie es dueño de esta fila
extraviado a esta usanza,
por los bienes me convino
andar solo en silencio .

Al occidente de salida
sigo amando sin medida,
aunque baje esa mecha
que anuncia despedidas,
pues Morfeo se me rueda
y me cambia la pericia,
no te digo “hasta mañana”
yo prefiero “hasta horita”.

Stillzar

Lo que cuenta esta al final


Podrá haber enseñado
decir con hacer “te amo”,
pero no podrá manejar
el que lo digan de verdad.
Es así,
son frases para emular
que sirvió para ocultar,
palabras que no son robustas
lo que cuenta esta al final.

Sigo amando en relevo
las otras cosas ya no están,
quien requiera otro encuentro
yo le suspiro una vez más,
y exhalando en un destello
sobre sus labios al expirar,
y guardar en lo más profundo
lo que importa esta al final.

Pero ahora que lo entiendo
lo que yo enseñé no lamento,
depende de mí y no del mal
que me embarque en alta mar,
cuantas veces ya no importa
porque los dedos ya no dan,
y solo es de Dios que muera
lo que importa esta al final.

Stillzar

Hojas sueltas


Hojas sueltas van volando
con un tifón asolado
matando trivialidades
con lo que son sus poderes,
no es andar el Mar Muerto
es alimentarse del Ganges,
es plegaría del repaso
del tiempo y de las edades

¿quién con la carreta
buscó mi nostalgia
y transporto la tristeza
lucida de celestina?
En el patio de los cinceles
colabora con el creyente,
y en el templo de los fieles
presume con los pinceles

Ya no espera bálsamo
de ningún tiro furtivo,
en la diáspora agotado
con el paladar abatido,
¡oh, Señor de los astros!
no sé si me despido,
o me arrimo a los vientos
para que vuelen mis tormentos.

Cuando el cielo lloraba
era de pura alegría,
marchaba en sinfonía
aquella dicha nuestra,
ni aún el Perenne sabía
que eras la comparsa
del cortejo que me lleva
hacía aquella tumba fría.

Stillzar

Pero no sé porque desperté


Salí de viaje esta tarde
el mejor ensueño visité,
el primero que me encontré
fue un salón donde recité,
y en el tropiezo añoré
una sonrisa y esperé,
como quien llora y se pierde
“pero no sé porque desperté”.

Al extremo de la desnudes
se abrió mi pecho porque si,
es quien dibuja en adrede
la fantasía que le ofrecí,
y solo una cosa le pedí
que no corriera por ahí,
no se llovió por lo que pensé
“pero no sé porque desperté”.

Al alba, sonando un redoble
en la escalera se abatió,
y EL ETERNO aquellos males
los tomo y también los despachó,
en el otro inicio del fin
que hoy me lleva a descubrir,
¿aquel rocío, por dónde se fue?
“pero no sé porque desperté”.

Estoy cansado, marchito y pesado
esperando la señal de los astros,
no veo el sillón del acusado
que cambia cualquier atenuante,
entonces yo me encuentro despierto
y queriéndote para siempre,
pensé que todavía seguía soñando
“pero no sé porque desperté”.

Hoy sigo viajando de noche
pero no sé porque desperté,
flagelo con lazos mi remedio
y con el corazón inflamado,
pues aquel beso apasionado
no era hasta el fin del siglo,
ni las lunas, cielos y soles
“pero no sé porque desperté”.

Stillzar

Te pago el poder amar


¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
ya que Tú has conocido
lo que apresta el amor,
¿o pondrás en mi calabozo
que se muera el sentimiento?
solo Tu Poder Fortuito
medita en lo improvisto.

¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
Eres flama entre la llama
que calienta entre los soles,
porque lo que no se recuerda
no envanece lo importante,
no Eres prosa sino Verbo
de pactar con lo que quiero.

¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
acaso es que Tu añoras
que se vaya por el cielo,
este destello de mi alma
en la lluvia de mis ojos,
¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar, …

Stillzar Flames