Hojas sueltas


Hojas sueltas van volando
con un tifón asolado
matando trivialidades
con lo que son sus poderes,
no es andar el Mar Muerto
es alimentarse del Ganges,
es plegaría del repaso
del tiempo y de las edades

¿quién con la carreta
buscó mi nostalgia
y transporto la tristeza
lucida de celestina?
En el patio de los cinceles
colabora con el creyente,
y en el templo de los fieles
presume con los pinceles

Ya no espera bálsamo
de ningún tiro furtivo,
en la diáspora agotado
con el paladar abatido,
¡oh, Señor de los astros!
no sé si me despido,
o me arrimo a los vientos
para que vuelen mis tormentos.

Cuando el cielo lloraba
era de pura alegría,
marchaba en sinfonía
aquella dicha nuestra,
ni aún el Perenne sabía
que eras la comparsa
del cortejo que me lleva
hacía aquella tumba fría.

Stillzar

Pero no sé porque desperté


Salí de viaje esta tarde
el mejor ensueño visité,
el primero que me encontré
fue un salón donde recité,
y en el tropiezo añoré
una sonrisa y esperé,
como quien llora y se pierde
“pero no sé porque desperté”.

Al extremo de la desnudes
se abrió mi pecho porque si,
es quien dibuja en adrede
la fantasía que le ofrecí,
y solo una cosa le pedí
que no corriera por ahí,
no se llovió por lo que pensé
“pero no sé porque desperté”.

Al alba, sonando un redoble
en la escalera se abatió,
y EL ETERNO aquellos males
los tomo y también los despachó,
en el otro inicio del fin
que hoy me lleva a descubrir,
¿aquel rocío, por dónde se fue?
“pero no sé porque desperté”.

Estoy cansado, marchito y pesado
esperando la señal de los astros,
no veo el sillón del acusado
que cambia cualquier atenuante,
entonces yo me encuentro despierto
y queriéndote para siempre,
pensé que todavía seguía soñando
“pero no sé porque desperté”.

Hoy sigo viajando de noche
pero no sé porque desperté,
flagelo con lazos mi remedio
y con el corazón inflamado,
pues aquel beso apasionado
no era hasta el fin del siglo,
ni las lunas, cielos y soles
“pero no sé porque desperté”.

Stillzar

Te pago el poder amar


¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
ya que Tú has conocido
lo que apresta el amor,
¿o pondrás en mi calabozo
que se muera el sentimiento?
solo Tu Poder Fortuito
medita en lo improvisto.

¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
Eres flama entre la llama
que calienta entre los soles,
porque lo que no se recuerda
no envanece lo importante,
no Eres prosa sino Verbo
de pactar con lo que quiero.

¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar,
acaso es que Tu añoras
que se vaya por el cielo,
este destello de mi alma
en la lluvia de mis ojos,
¿Cuánto debe la angustia?
te pago el poder amar, …

Stillzar Flames

La mala interpretación


La tiranía que gobierna
en el yermo de la bondad,
umbría inmisericorde
de la evolución de fe,
errando la consciencia
del amor y del poder,
hace burdas prisiones
que se echan a la mar.

El absurdo elige
su navegante y el mentor,
estudia las verdades
para emular el rigor,
sin saber que se apresa
a lagunas de un rincón,
que sale si le endereza
la falsa administración.

Es la prosa del mundo
no los designios de Dios,
porque aun fraseando
envuelve disolución,
el hábito dirigido
de la mala interpretación,
esa realidad absoluta
ella, maneja tu libertad.

Stillzar

Por el favor de tus besos


Pensé que el amor pondría
una marca a mi vida,
y que Dios me obsequiaría
con la lluvia de cada día,
que la muerte de las estrellas
era solo melancolía,
y que las nubes suspiran
con rocío de la tristeza.

¿Cuánto es suficiente
y se disiente del bien
en franela de papel?
pues que así se quede,
nunca fuiste flor errante
que en el espacio viaja,
ni peregrina flotante
de todo el bien que sentías.

Eres la pausa de mi tono
que no entiendes por completo,
ya no hay lágrimas sin lago
que se extiendan para tu paso,
sigo ansiando tu veneno
que me tomo sin complejos,
a ver si ya por fin muero
en los brazos de tu antojo.

No son malas palabras
la angustia de mi acento,
es el servicio del verso
muy cansado desde lejos,
dechado de sangre y fuego
pasión, savia y corazón,
y mi aliento en auxilio
por el favor de tus besos.

Stillzar

No tuve mi experiencia


Recuerdo un capítulo,
lo que yo no entiendo
fue quien abrió el libro,
hojas blancas pasaron
se quedaron sin escribir
aventuras sin debatir,
y un extraño solsticio
que pide un sacrificio.

Yo emocionado
solo dije: “si”
no sé cuál me habló
y no me percato
que es lo que pidió,
no que sea ingrato
es porque igual fui presa
de alguna rareza.

Y mis días fueron…
ellos fueron sin los soles
porque yo los repartí;
mis tardes fueron…
fueron sin atardeceres
porque yo las repartí;
mis noches fueron sin lunas
que tuve cuando soñaba.

Es que ese no era mi libro
también calle en conocimiento
y para volver a empezar
la parca me amortajaba
y de mi se alimentaba
erradicando la armonía,
no tuve mi experiencia
fui la de alguien más.

Stillzar

Resbalado en tu sudor


Esta audición presentó
el caudillo del sentimiento,
que apresura el momento
sin lúgubres en el intento,
pues le explota el arrojo
de hacer el mejor esfuerzo,
siendo de Dios el vasallo
no de cárceles prisionero.

No fue ofensa los decires
pero si rescate del cielo,
¿por qué ya no hay quien escuche
de las moralejas el cuento?,
no razona ningún portento
y quiere que estén atentos:
aquel sirviente de los versos
vive entre dos edenes.

A ver si por algún instante
desabrochas las disensiones,
el sueña aún despierto
en la cera caminando,
quiere añadir tu respiro
inhalado en los suspiros,
y despertar con el pudor
resbalado en tu sudor.

Stillzar

¡Ay de aquel…


Trasluce el vecino arcaico del fulgor como su adepto, a las funciones del adeudo no le fatiga el año

el silencio es la ofensa al paisano que se apaña, es natural que se amaña al precepto que se arregla

ya, dolido y sin prenda es dechado de la maldad que ocultarse pretende innoble infiel y docente

su propio timbre anuncia ansias de amortajada en el hedor del zafiro que prende sobre su velo

la indeleble letra del sustento, del amor, y del bien y del llanto sudorosa tiembla en mi mano ¡Ay de aquel susodicho vano!- Stillzar

Los Fantasmas de las Mieles


Los fantasmas de las mieles
son el cincel de los templos,
descimbra los “justos fieles”
es el decir de los bardos,

cuando repican las gubias
en labios de la penuria
¿porque avivas la envidia
y con desdén te apresuras?
tampoco el juicio cambia
el odio con la marcha.

Y tu, ¡Sustenta el amor!
no el verbo de los rezos,
que confina el corazón
y el entendimiento.

¿Cual es la suma de los males,
la totalidad de los bienes?
y la entrelínea fue descrita
porque palabras tu mirada.-Stillzar

“El Viajero”


He visto en los cielos la vertiente en las nubes, en cada paso puntean y no son igual a ninguna de ellas. Es la letra del paso del tiempo en el lienzo, que como hojas pasa las edades y la entereza del hombre.

Sin fuerzas aunque profundo, rasga el suceso entre el espacio de los años y el vigente. Del pasado inquebrantable y el futuro alterable del presente.

Quizás es el viento que carece de albergue, que como peregrino viaja ausente. Porque no retorna, aunque la autoría es suya, no se detiene a tildar ningún surco, y continua inmutable el escribiente. No se acuerda de su precepto.

¿Quien hará pacto, quien decide, quien arregla?: “El viajero”. Solo es su arcaica mano; labrando. Y le fue conferida la verdad de su destino. Escríbelo. -Stillzar