La mala interpretación


La tiranía que gobierna
en el yermo de la bondad,
umbría inmisericorde
de la evolución de fe,
errando la consciencia
del amor y del poder,
hace burdas prisiones
que se echan a la mar.

El absurdo elige
su navegante y el mentor,
estudia las verdades
para emular el rigor,
sin saber que se apresa
a lagunas de un rincón,
que sale si le endereza
la falsa administración.

Es la prosa del mundo
no los designios de Dios,
porque aun fraseando
envuelve disolución,
el hábito dirigido
de la mala interpretación,
esa realidad absoluta
ella, maneja tu libertad.

Stillzar

Por el favor de tus besos


Pensé que el amor pondría
una marca a mi vida,
y que Dios me obsequiaría
con la lluvia de cada día,
que la muerte de las estrellas
era solo melancolía,
y que las nubes suspiran
con rocío de la tristeza.

¿Cuánto es suficiente
y se disiente del bien
en franela de papel?
pues que así se quede,
nunca fuiste flor errante
que en el espacio viaja,
ni peregrina flotante
de todo el bien que sentías.

Eres la pausa de mi tono
que no entiendes por completo,
ya no hay lágrimas sin lago
que se extiendan para tu paso,
sigo ansiando tu veneno
que me tomo sin complejos,
a ver si ya por fin muero
en los brazos de tu antojo.

No son malas palabras
la angustia de mi acento,
es el servicio del verso
muy cansado desde lejos,
dechado de sangre y fuego
pasión, savia y corazón,
y mi aliento en auxilio
por el favor de tus besos.

Stillzar

No tuve mi experiencia


Recuerdo un capítulo,
lo que yo no entiendo
fue quien abrió el libro,
hojas blancas pasaron
se quedaron sin escribir
aventuras sin debatir,
y un extraño solsticio
que pide un sacrificio.

Yo emocionado
solo dije: “si”
no sé cuál me habló
y no me percato
que es lo que pidió,
no que sea ingrato
es porque igual fui presa
de alguna rareza.

Y mis días fueron…
ellos fueron sin los soles
porque yo los repartí;
mis tardes fueron…
fueron sin atardeceres
porque yo las repartí;
mis noches fueron sin lunas
que tuve cuando soñaba.

Es que ese no era mi libro
también calle en conocimiento
y para volver a empezar
la parca me amortajaba
y de mi se alimentaba
erradicando la armonía,
no tuve mi experiencia
fui la de alguien más.

Stillzar

Resbalado en tu sudor


Esta audición presentó
el caudillo del sentimiento,
que apresura el momento
sin lúgubres en el intento,
pues le explota el arrojo
de hacer el mejor esfuerzo,
siendo de Dios el vasallo
no de cárceles prisionero.

No fue ofensa los decires
pero si rescate del cielo,
¿por qué ya no hay quien escuche
de las moralejas el cuento?,
no razona ningún portento
y quiere que estén atentos:
aquel sirviente de los versos
vive entre dos edenes.

A ver si por algún instante
desabrochas las disensiones,
el sueña aún despierto
en la cera caminando,
quiere añadir tu respiro
inhalado en los suspiros,
y despertar con el pudor
resbalado en tu sudor.

Stillzar

¡Ay de aquel…


Trasluce el vecino arcaico del fulgor como su adepto, a las funciones del adeudo no le fatiga el año

el silencio es la ofensa al paisano que se apaña, es natural que se amaña al precepto que se arregla

ya, dolido y sin prenda es dechado de la maldad que ocultarse pretende innoble infiel y docente

su propio timbre anuncia ansias de amortajada en el hedor del zafiro que prende sobre su velo

la indeleble letra del sustento, del amor, y del bien y del llanto sudorosa tiembla en mi mano ¡Ay de aquel susodicho vano!- Stillzar

Los Fantasmas de las Mieles


Los fantasmas de las mieles
son el cincel de los templos,
descimbra los “justos fieles”
es el decir de los bardos,

cuando repican las gubias
en labios de la penuria
¿porque avivas la envidia
y con desdén te apresuras?
tampoco el juicio cambia
el odio con la marcha.

Y tu, ¡Sustenta el amor!
no el verbo de los rezos,
que confina el corazón
y el entendimiento.

¿Cual es la suma de los males,
la totalidad de los bienes?
y la entrelínea fue descrita
porque palabras tu mirada.-Stillzar

“El Viajero”


He visto en los cielos la vertiente en las nubes, en cada paso puntean y no son igual a ninguna de ellas. Es la letra del paso del tiempo en el lienzo, que como hojas pasa las edades y la entereza del hombre.

Sin fuerzas aunque profundo, rasga el suceso entre el espacio de los años y el vigente. Del pasado inquebrantable y el futuro alterable del presente.

Quizás es el viento que carece de albergue, que como peregrino viaja ausente. Porque no retorna, aunque la autoría es suya, no se detiene a tildar ningún surco, y continua inmutable el escribiente. No se acuerda de su precepto.

¿Quien hará pacto, quien decide, quien arregla?: “El viajero”. Solo es su arcaica mano; labrando. Y le fue conferida la verdad de su destino. Escríbelo. -Stillzar

Te volveré a encontrar


Viajaba por la constelación del fieltro
entre los astros del presente y el recuerdo,
y el giro de las estrellas me lanzó
para volver a recogerte despierto.

Nunca ha sido descuidado
este peregrino del sueño,
son imágenes de un abrazo
y de mi latido con llanto,

esto es más que el silencio
y saber que me haces falta,
cuando tu rostro repaso
sin tropiezos en la distancia.

Es mi afán con tu delicadeza
rugido herido de que no te olvido,
y que en los lares del más allá
te he mirado los ojos, te he visto.

Es más que una remembranza,
más que una reminiscencia,
ni hay el querer, ni hay el pensar,
porque yo, te volveré a encontrar.

Stillzar

Ya no preguntes


Es sorpresa tu paseo por el prado, halagos de las quimeras del tiempo, a hurtadillas rociasteis el campo el que yo no te había enseñado

en estas bodegas quedan despiertos las ilusiones y de aquellos lirios, ninguna de las hojas he cortado, ya no preguntes si el amor termina.

En el principio como el fin tu me has sido, no habéis pretendido acabar los níveos, yo tampoco dejar de libar en tus labios.  Hoy por aquí, en el viaje de tus suspiros

y del lamento lejos de los años las épocas no han envejecido en el candelabro de mis vagidos, ya no preguntes si el amor termina

sacasteis de mi alma un retozo, he visto la presencia de tu paso, en la yagua porfían los recuerdos y has hablado contigo fingiendo

la nostalgia y bienaventuranza, también fue el roce de tu sonrisa y en el seno depositasteis agua, ya no preguntes si el amor termina. -Stillzar

Las brasas


Con el juicio ha imputado su impotencia en desvarío, promoviendo con el agravio lleva penumbra a los suyos.

Porque alabar la conciencia y ser la razón de alguien más, no es sabio de ningún lugar si no la podemos modelar.

Atender la causa asentando matar la aventura del amor y con una sonrisa falseando en lo menudo de su corazón

ondula en gestos que no eximen, para ver quien la puede adornar, en su bolso no hay pobrezas más bien es una calamidad..

Ridícula en la pena de este mar, en el afán, ya que no puede dar, y para que se habrá de indultar si su lecho es: las brasas del lugar. -Stillzar